La poeta brasileña Diana de Hollanda durante su lectura en el Centro Cultural de España en El Vértigo de los Aires 2009. Encuentro Iberoamericano de Poetas en la Ciudad de México.
martes, 10 de noviembre de 2009
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Lectura de Inti Clark en el Vértigo 2009
lunes, 2 de noviembre de 2009
domingo, 1 de noviembre de 2009
Lectura de Hugo Plascencia en El Vértigo
El poeta mexicano Hugo Plascencia (Guadalajara, Jalisco, 1978) en su lectura dentro de las actividades de El Vértigo de los Aires 2009 en la sede de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.
domingo, 18 de octubre de 2009
Se fue El Vértigo de los Aires 2009
sábado, 10 de octubre de 2009
Nota en televisión sobre El Vértigo de los aires
viernes, 25 de septiembre de 2009
Programa de actividades
Participan:
Elena Medel (Esp)
Francisco Ruiz Udiel (Nic)
Inti Clark (Ven)
Omar Fabián (Mex)
Pablo Paredes (Chi)
Julio César Toledo (Mex)
Dannybal Reyes (Ven)
Fernando Vargas (Col)
Pablo Villarreal (Arg)
domingo, 20 de septiembre de 2009
El Vértigo de los Aires 2009 (3a. Edición): Colombia

Invitado Colombia:
ESTRIBILLOS PARA UN ÁNGEL
5.
Las ciudades se derrumban
tras el grito del hambriento.
Mi hambre no pertenece
más que a tus miembros
disipados en la oscuridad de tu risa.
Somos una especie de enemistad
perpetuada.
Podría matarte
en el mismo instante
en el que te me entregas
como ficción, susurro o vuelo.
Pero de la muerte
sólo podríamos extraer una estúpida conclusión:
Tú y yo encerrados en un combate
en el que la ferocidad
nos hizo eternos.
7.
Estas saciedades necias,
estos dolores en las manos
que quieren tocarte la risa,
aniquilarte toda en un golpe de sangre.
Estas ternuras que se esparcen por el arrabal,
(tantos muertos dibujados)
estos labios que golpean todo cuanto
labios, dientes,
o lenguas.
Ese muro que dilatas
como escondiéndote de la desnudez,
de mis saciedades y dolores,
de tu risa enjaulada en mi risa,
de tu aniquilación sangrienta.
Contra ese muro espero,
fumo como nos fuma el tiempo en cada paso,
te asumo arrabal,
epítome de mis muertos.
Bajo el temblor asesino del muro
recuesto mis ansias, mis labios y dientes,
(nuestras lenguas).
No puedo cruzar la calle,
o irme cantando.
(Hay algo en tu silencio
que me dice que tras el muro de tu cuerpo
debe existir alguna puerta).
viernes, 21 de agosto de 2009
El Vértigo de los Aires 2009 (3a. Edición): Brasil

Invitados Brasil:

I
Vi, eu vi a felicidade
era branca e chamuscante
no dorso das gaivotas.
Riam de mim – eu juro –,
das minhas mãos sem altura.
II
As cartas devem chegar no bico rasante do vôo das gaivotas. Ou melhor, elas devem chegar no grito raivoso e enérgico do vôo das gaivotas. Aceitam pacíficas seu destino endereçado, seu retorno inviável. As cartas devem chegar embaladas pela música líquida das ruas movimentadas do centro da cidade. Na primeira claridade intensa, os mosaicos e as lixeiras reluzindo, no horário em que o sonho se redesenha em movimento, jornais e revistas expondo a crônica do dia. Objeto cara-metade, ainda que seja minha a marca inscrita, são mãos brancas de veias azuis que se confundem no papel e tinta.
Minha janela redonda
das coisas que existem e não existem,
onde vejo namoros ardentes de colegiais,
teatro em plena rua,
brigas de casais, furtos à meia-lua.
Fantasio outras ruas extemporâneas
com olhos biônicos de câmera de vigilância.
Monitoro vidas paralelas a essa
porque o tempo nesta janela é o do pensamento,
corre na velocidade das nuvens
e nunca se reconfigura como da primeira vez.
Minha janela redonda,
das coisas que se vêem e que não se vêem.
por todas as linhas do seu corpo nu
dispo-te o calor que há em nós
desvendo criaturas escondidas em teus cantos
beijo fantasmas que enganam meus lábios surtos
procuro vida em teus mil suicídios
procuro terra em teu sem-chão de chumbo
engano os olhos com paredes de seda
embrulho o vácuo em celofane carne
suor e culpa, saliva e sombras
foices verbos, faces vãs
a cama / do seu lado/ é mais saara
com vestes tuaregs flertando
com serpentes n’areia
o corpo é frio tal qual ametista
e cauteriza a cada rajada de espanto em looping
a pele é nua e indefesa ao toque.
é uma criança opaca – de vidro retórico
a pele é manto de lua e abismos
é ninho de loucura felina
é fleugma sem química alienígena aos sensos
unhas demarcam territórios
a golpes de asma e urgência
sinapses oblíquas
em curto
transformam falácias de pouca monta
em discursos soberanos à beira da guilhotina
você /tão cera/ desfalece
e escorre por entre vértebras em mim
beija minha medula e descansa desfeita
no colo ardido do meu outro
BONECAS
Ser a cadela
de todos os cães
e todos os cães
não bastam
ser a vadia imunda
no cio automático
rasgada por todos os falos
e todos os falos
não bastam
ser a putinha devassa
empalada, com gosto,
por vezes
e todas as vezes
não bastam
ser a piranha banhada
por porras ardidas
e alvas
e todas as porras
não bastam
ser a esposa, a amante,
a freira rompida
por todas as hóstias
e todas as hóstias
não bastam
ser a gulosa bulímica,
boqueteira anorexica,
e todos os boquetes
não bastam
ser a vagaba do século
comer fezes,
beber mijo
e toda a podreira
não basta
ser sua boneca inflada
com boca batráquia
e buça de pano
e toda a candura
não basta
viernes, 24 de julio de 2009
El Vértigo de los Aires 2009 (3a. Edición): Argentina

María Eugenia López (La Plata, Argentina, 1977). Dirige la colección de poesía joven “chicas de bolsillo” de la Editorial de la Universidad Nacional de La Plata. Ha publicado Bonkei (2004). Forma parte de las antologías Felicidades también (18 poetas) (2005), y 18 poetas latinoamericanos (2006). Poemas suyos han sido traducidos al portugués y al catalán. Ha impartido talleres de literatura en la Unidad Penitenciaria N. 18 de La Plata. Ganó el primer premio del concurso de poesía Joaquín V. González de la Universidad Nacional de La Plata, en 2007.
El cielo se oscurece con remolinos de polillas y vuelan hojas entre los relámpagos. Todo es gris en la calle menos la lengua del perro. Ella se abraza las piernas, sentada en el cordón de la vereda. Tiene ojos grandes y un chupetín, y le da lo mismo apoyar cualquiera de los dos en cualquier lado. Ahora mira un auto que viene y empuja y deja ovillitos de aire en el asfalto. Ahora mira al perro, del otro lado de la calle, ajeno a los fenómenos naturales. Y lo llama despacio para probar su obediencia. Entonces todo es gris menos la lengua y el charco de sangre que lo ahoga. Ella se acerca, se levanta la remera y apoya el hocico en su pezón sin leche. Acaricia la cabeza pegajosa y sonríe. Pobrecito, hijito, dar la vida por mamá.
Granadilla
Una separa las flores de su pelo y pierde gotitas de sangre por la entrepierna. De rodillas miro cómo caen, lentas. Mi niña tiene miedo de sangrar y de no sangrar. Por eso la baño en oliva, volcando el aceite desde arriba. A veces el agua de azahar le chorrea. Una separa las piernas y me caen las lágrimas. Acostada mira cómo caen, lentas. Nenita golosa. Se lleva las manos a la boca luego de tocarse los labios. Y me dice que el francés sólo tiene dos palabras. Je t’, Una, je t’. Marioneta, mariposita. Todo corazón y lágrimas. Para mí todo es igual. Sobre vos miro cómo sacás papelitos de una granadilla abierta. Te va a tocar una palabra y va a ser agua.

Mandioca pobre, luz eléctrica, arroz…
Traele mandioca, sí, traele
la yegua, la leche en un balde,
y abierta de un hachazo
la primera luz, el primer arroz,
la de su Criada fue
la única estatua de sal
que eligió traer
al frente oriental, Niño: en el medio
de una playa de arroz
adonde te mandan a hechizar
antes de la guerra.
Cañón de bronce fundido con las campanas de algunas iglesias, en el Arsenal de Campaña de Caacupé, en 1869.
El espíritu está hirviendo: la guerra en una pava abollada.
La campana que va a la fundición no arrastra nada. Ninguna fe.
Es la sola campana en esas circunstancias en que sucede la guerra.
¿Y la pava? La pava calentó el agua con la misma calentura
con que se calienta ahora y se hace cañón puro.
La fundición es un conventillo de utensilios y creencias.
La monja que arrastra la campana por la lomada
no nota que va el cura metido en la campana.
El fuego de la fundición es el fuego de una inquisición al revés:
toda vez que la religión se transforma en brujería,
en rezo gastado en supersticiones: son las madres rezando por sus hijos.
Madrecitas con las campanitas colgadas, los anillos dorados, las cruces,
entrando ellas mismas al fuego, y saliendo del fuego
con sus propios hijos en brazos: acá está, Mariscal,
la verdadera joya familiar. Te la entrego:
hirviendo.
Pablo Villarreal (Mendoza, Argentina, 1978). Estudiante avanzado de Filosofía en la Universidad Nacional de San Juan, Argentina. Activista cultural en el abordaje de problemáticas sociales con metodologías culturales alternativas. Conductor del Programa de radio Comunitaria El otro soy yo. Publicaciones de dos antologías poeticas resultado de talleres de literatura con chicos en situación de calle: Tensión de Identidad, 2004, Decir Marginal, 2005. Poemarios publicados: Semántica del Silencio, 2005; Objeto (a), bajo el seudónimo Pablo Najú, 2009; Ensayos de Poesía Anárquica, 2009.
POR ALG(O)....
Una y otra vez alguien
mortifica a menudo no solo las palabras
sino la escabrosa idea de negar la presencia
de la posición de algo
despachado por la intolerancia.
Gesto canonizado por los dogmas.
(+, -, ¶, ʘ, ⅓)
RODAJE
45 minutos sucios , sin nada
aferrándose a otros (45’)
cercanos a la puerta capturada
por especulaciones acumuladas
en la violencia proposicional de la soledad
cruelmente ruidosa.
Más minutos , más tiempo
+ crudeza.
martes, 12 de mayo de 2009
El Vértigo de los Aires: el comienzo de una tradición



Participaron 25 poeta mexicanos de varias regiones del país y 23 poetas del resto de latinoamerica, además de 14 poetas nacionales que integraron las mesas de discusión. La cantidad de asistentes y el interés despertado en el medio provocó la continuidad del proyecto.

De esta forma del 8 al 18 octubre de 2009, El Vértigo de los Aires mostrará a más de 70 poetas iberoamericanos que se distribuirán en mesas de lectura, mesas de discusión, y conferencias magistrales, en la búsqueda de dar voz a algunas de las voces nacientes de lengua española y portuguesa.