domingo, 20 de septiembre de 2009

El Vértigo de los Aires 2009 (3a. Edición): Colombia




Encuentro Iberoamericano de Poetas en la Ciudad de México



Invitado Colombia:




Fernando Vargas Valencia (Bogotá, Colombia, 1984). Abogado por la Universidad Externado de Colombia. Estudios en Música, Literatura y Sociología. Formador de docentes en la Corporación Internacional para el Desarrollo Educativo (Cide). Tallerista en creación poética del Grupo Poético Esperanza y Arena, la Fundación Verso a Verso, la Corporación Literaria Escafandra, la ONG Coinfa – Acciones para el progreso y la Alcaldía Local de Teusaquillo (Bogotá). Ha publicado tres libros de poesía: "El Espolio", "Cuentas del Alma" (Magia de la Palabra Editores: 2000, 2001), "Silencio Transversal: Poemas para Desorejados" (Colección Poética Isla Negra: 2007) y uno de ensayo: "La Realización Poética de la Justicia: El Derecho como Paradigma Literario" (Universidad Externado de Colombia: 2008). Coordinador Académico del Primer Festival Internacional y Popular del Libro de Bogotá.

ESTRIBILLOS PARA UN ÁNGEL

5.
Las ciudades se derrumban
tras el grito del hambriento.
Mi hambre no pertenece
más que a tus miembros
disipados en la oscuridad de tu risa.
Somos una especie de enemistad
perpetuada.
Podría matarte
en el mismo instante
en el que te me entregas
como ficción, susurro o vuelo.
Pero de la muerte
sólo podríamos extraer una estúpida conclusión:
Tú y yo encerrados en un combate
en el que la ferocidad
nos hizo eternos.
7.
Estas saciedades necias,
estos dolores en las manos
que quieren tocarte la risa,
aniquilarte toda en un golpe de sangre.
Estas ternuras que se esparcen por el arrabal,
(tantos muertos dibujados)
estos labios que golpean todo cuanto
labios, dientes,
o lenguas.
Ese muro que dilatas
como escondiéndote de la desnudez,
de mis saciedades y dolores,
de tu risa enjaulada en mi risa,
de tu aniquilación sangrienta.
Contra ese muro espero,
fumo como nos fuma el tiempo en cada paso,
te asumo arrabal,
epítome de mis muertos.
Bajo el temblor asesino del muro
recuesto mis ansias, mis labios y dientes,
(nuestras lenguas).
No puedo cruzar la calle,
o irme cantando.
(Hay algo en tu silencio
que me dice que tras el muro de tu cuerpo
debe existir alguna puerta).